
Yo quiero que todo sea distinto pero preservar aquello que más me gusta. Quiero que las cosas cambien pero que sigan igual. Quiero el progreso y me gustan las tradiciones. Quiero que calles y que me lo digas todo. Quiero que las contradicciones no se contradigan, que el tiempo se pare, que las calles duerman para siempre, que nadie las despierte, que todo sea de todos y nada de nadie. Quiero que no me escuches y que me entiendas. Lo quiero todo y no quiero nada. Quiero una presión que no me presione, un agobio que no me agobie, y una vida que no esté tan muerta. Quiero la realidad de la ficción, la mentira de la lógica, los sentimientos del insensible y las respuestas del indeciso. La verdad del mentiroso, la mentira del sincero y la sinceridad de las piedras. Quiero el silencio de la gran ciudad y el ruido de los campos. La velocidad del agua y la humedad de la luz. La tranquilidad del huracán y la intranquilidad del dormido. Quiero la imposibilidad de lo posible y la posibilidad de lo imposible. Quiero escuchar al mudo, que me oiga el sordo y que me mire el ciego. Que no me canse el hablador, no me escuche el silencio y que no me mire el más astuto. Quiero que todo sea nuevo y que nada sea reciente, que todo sea viejo y que las cosas mueran, como debiera ser. Quiero que me calles y que me dejes seguir hablando. Quiero que me digas "te quiero" sin sentirlo y sintiéndolo mucho decirme "te odio". Quiero todo y a la vez no quiero nada.

